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Investigación· 2 min de lectura

La playa Rancho Luna se recupera tras eventos extremos, revela estudio del CEAC

Quince años de monitoreo muestran que Rancho Luna alterna pérdida y acumulación de arena, con balance positivo entre 2011 y 2026, y que tras el huracán Irma recuperó en tres meses la arena perdida.

Especialistas del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) concluyeron, tras 15 años de monitoreo, que la playa Rancho Luna alterna etapas de pérdida y de acumulación de arena, con un balance positivo entre 2011 y 2026. Después del huracán Irma recuperó en tres meses la arena perdida.

Por Maikel Hernández Núñez

Comunicador Institucional CEAC

El estudio “Comportamiento morfológico y resiliencia de la playa Rancho Luna, Cienfuegos, Cuba” fue realizado por expertos del CEAC, como parte del Encargo Estatal “Recuperación de las playas de interés para el Turismo en Cienfuegos - Playas MINTUR”, que desarrolla la institución científica.

Entre 2011 y 2026, los especialistas realizaron 33 campañas de medición en seis perfiles de la playa, que cubren unos 525 metros de costa. Los datos contrastan con estudios de 2003 a 2014 que situaban a Rancho Luna entre las playas más amenazadas del centro del país. Las mediciones más recientes muestran fases de pérdida y de recuperación, y un aumento de 2,75 % en la arena de su perfil entre diciembre de 2011 y abril de 2026.

La prueba más clara llegó con el huracán Irma, en octubre de 2017. Todos los puntos medidos perdieron arena; sin embargo, la recuperaron en los 92 días siguientes y luego superaron los niveles previos".

“Rancho Luna no sigue una trayectoria erosiva lineal. Alterna fases de acreción y de erosión de distinta magnitud, y tras el huracán Irma mostró una alta capacidad de resiliencia”, explicó el Dr. C. Alain Muñoz Caravaca, Investigador Titular del CEAC.

Los autores atribuyen este comportamiento a la baja presión humana, la protección natural de la ensenada y el aporte de arena de los arrecifes cercanos y del río Arimao. También advierten que el sector Oeste es el más vulnerable y que entre 2019 y 2026 se observa una pérdida moderada, que debe interpretarse con cautela por la falta de mediciones comparables entre 2019 y 2025.

Los investigadores recomiendan mantener el monitoreo continuo, sobre todo después de cada temporada ciclónica y de eventos extremos, como base para una gestión adaptativa de la playa.

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