La condición del hábitat, las presiones humanas y el estrés climático marcan el estado de los arrecifes del archipiélago, según un estudio de la expedición «Bojeo a Cuba» publicado en Bulletin of Marine Science con aportes del CEAC.
En el marco de la histórica Expedición Científica Marina de alcance nacional «Bojeo a Cuba», un equipo multidisciplinario de investigadores procedentes de diversas entidades del país —con una activa contribución del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC)— ha publicado un estudio integral sin precedentes sobre la salud de los arrecifes de coral en el archipiélago cubano. La investigación, dada a conocer en la prestigiosa revista internacional Bulletin of Marine Science, revela cómo interactúan la condición del hábitat, las presiones humanas y el estrés climático sobre estos valiosos ecosistemas marinos, aportando una base de conocimiento esencial para su conservación futura.
Por Maikel Hernández Núñez
Comunicador Institucional CEAC
El estudio se fundamenta en los datos colectados a lo largo de más de 3 600 kilómetros de navegación durante la travesía circunnavegatoria efectuada en el año 2023. A través de un enfoque multivariado e integrado, la investigación logró vincular variables físicas y químicas del océano, comunidades bentónicas, abundancia de peces e indicadores de uso y presión humana a escala nacional. Los resultados confirman que los arrecifes cubanos no funcionan de manera aislada, sino como un mosaico de sistemas interconectados organizados a lo largo de un gradiente de accesibilidad, influencia costera e impacto antropogénico.
Entre las conclusiones fundamentales del artículo se identificó un gradiente ambiental dominante que organiza la estructura del fondo marino. En los arrecifes mejor conservados prevalecen elevadas coberturas de coral vivo y mayor abundancia de colonias, mientras que las zonas expuestas a mayor presión humana muestran signos de degradación representados por el dominio de macroalgas, aumento de enfermedades y mayor mortalidad coralina.
Asimismo, los análisis revelaron que la biomasa de peces responde de forma diferenciada según las características del grupo. Las especies de tamaño pequeño, mediano y los herbívoros están fuertemente vinculados a la complejidad y condición del hábitat bentónico. Por el contrario, los grandes peces depredadores dependen directamente de factores humanos, respondiendo de manera positiva a la efectividad de las regulaciones y negativamente a la intensidad pesquera.
Otro hallazgo crucial radica en la influencia del régimen oceanográfico regional. Parámetros como la temperatura superficial del mar, la energía del oleaje y los sólidos disueltos interactúan con las presiones locales para definir las condiciones de desarrollo del bentos. Esta interacción demuestra que la variabilidad ambiental costera y el uso humano deben analizarse como un sistema integrado y no como factores independientes.
Sobre el alcance general del proyecto, el Dr. C. Alain Muñoz Caravaca, Investigador Titular del CEAC y coautor del trabajo, señaló: «La Expedición 'Bojeo a Cuba' constituye un hito para la ciencia nacional al ofrecernos, por primera vez, una evaluación sincrónica y estandarizada del estado de nuestros arrecifes a escala de todo el archipiélago».
Profundizando en el papel del CEAC en este hallazgo, Muñoz Caravaca agregó: «Desde el CEAC asumimos la responsabilidad de la caracterización hidroquímica y oceanográfica, analizando parámetros esenciales como pH, alcalinidad y nutrientes. Estos análisis permitieron comprobar que la calidad del agua y los vertimientos costeros condicionan directamente la salud del fondo marino; por ello, la protección efectiva exige gestionar no solo la pesca, sino también los impactos terrestres sobre el mar».
Finalmente, la investigación adquiere un valor agregado decisivo por desarrollarse durante las etapas iniciales del cuarto evento global de blanqueamiento coralino. Esto permitió registrar de forma sincrónica los primeros impactos del estrés térmico extremo, estableciendo una línea base científica indispensable para evaluar la resiliencia y la trayectoria futura de recuperación o deterioro de estos ecosistemas ante el cambio climático.
Este trascendental logro de la ciencia marina nacional e internacional fue posible gracias al esfuerzo conjunto de una amplia red de instituciones colaboradoras. Por la parte cubana además estuvieron el Instituto de Ciencias del Mar; el Centro de Investigaciones Marinas; la organización Avalon Outdoors; la Fundación Antonio Núñez Jiménez para la Naturaleza y el Hombre; el Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales a través del Parque Nacional Guanahacabibes; el Refugio de Vida Silvestre Cayo Francés; el Centro de Estudios y Servicios Ambientales de Villa Clara; el Parque Nacional Cayos de San Felipe; y el Centro de Investigaciones de Ecosistemas Costeros de Cayo Coco.
Por su parte, la alianza internacional contó con el valioso respaldo del Environmental Defense Fund, de EE.UU. y Bélgica; la Cátedra Internacional para Estudios Costeros y Marinos del Harte Research Institute for Gulf of Mexico; el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, de México; la Université de Bretagne Occidentale, de Francia; y el Programa de Ciencia y Política Costera de la Universidad de California, Santa Cruz.
Para consultar los resultados detallados y profundizar en el análisis completo de este hito científico, le invitamos a leer el artículo original publicado en la revista Bulletin of Marine Science: https://doi.org/10.5343/bms.2026.0028
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