Un equipo internacional liderado por el CEAC, junto al OIEA, analizó corales y reconstruyó 238 años de cambios ambientales en el norte de Cuba, según publicó Science of the Total Environment.
Un equipo científico internacional liderado por el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) con la participación de los laboratorios de Medio Ambiente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en Mónaco; en estrecha colaboración con otras instituciones científicas, ha completado una reveladora investigación que reconstruye 238 años de historia ambiental en el norte de Cuba. El trabajo científico (Un registro de Coral Ba/Ca de 238 años sugiere una creciente influencia terrígena asociada con el cambio histórico de uso del suelo en el norte de Cuba), publicado en la prestigiosa revista Science of the Total Environment, analiza las huellas químicas preservadas en el esqueleto de los corales para evaluar cómo la actividad humana y las transformaciones en el uso de la tierra han impactado los ecosistemas marinos a lo largo de más de dos siglos.
El proyecto contó con una amplia colaboración científica interinstitucional, toda vez que integró a especialistas del Refugio de Fauna Cayo Santa María de Villa Clara (Cuba), la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (México), el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medio Ambiente de la Universidad Paris-Saclay (Francia) y el Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación (Italia).
Para llevar a cabo el hallazgo, el equipo científico utilizó la relación geoquímica entre el bario y el calcio en esqueletos de coral de la especie Porites, empleándolos como auténticas «cápsulas del tiempo». Este indicador químico permitió rastrear de forma precisa la entrada de sedimentos e influencias terrígenas en las aguas costeras desde finales del siglo XVIII hasta el presente.
Los resultados del estudio demuestran un aumento progresivo en la llegada de material terrígeno hacia las zonas arrecifales, un fenómeno estrechamente vinculado con los procesos históricos de deforestación, la expansión agrícola y los cambios en el uso del suelo ocurridos en el norte del archipiélago cubano. Este aporte de sedimentos representa uno de los factores de estrés más relevantes para la salud y la supervivencia de los arrecifes de coral en la región.
Esta investigación se desarrolló en el marco de los proyectos regionales de cooperación técnica del OIEA "Fortalecimiento de la vigilancia y respuesta regional para entornos marinos y costeros sostenibles - RLA/7/022" y "Fortalecimiento de capacidades en ambientes marinos y costeros mediante el uso de técnicas nucleares e isotópicas - RLA/7/025".
Ambos proyectos forman parte de la Red de Investigación de Estresores Marinos - Costeros en Latinoamérica y el Caribe - REMARCO, (donde Cuba es miembro a través del CEAC) una plataforma de colaboración científica y comunicación que conecta a instituciones de la región para generar conocimiento científico que apoye la toma de decisiones y la gestión sostenible frente a los principales desafíos de los ambientes marinos e insulares.
Este resultado constituye una herramienta de inestimable valor para el diseño de políticas públicas de conservación ambiental, el manejo integrado de cuencas hidrográficas y la protección de los recursos marinos de la nación.
«Descubre cómo las huellas químicas preservadas en el esqueleto de los corales revelan más de dos siglos de transformación ambiental en las costas de Cuba y su impacto en la salud de nuestros arrecifes: https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2026.182077 »



